Recientemente el presidente Lopez Obrador de México hizo un comentario que ha causado indignación entre la comunidad de Ingenieros y Arquitectos y es que en su conferencia mañanera dijo «Así como a los ingenieros les cuesta trabajo aceptar de que la gente puede hacer un camino sin ellos, o a los arquitectos también les cuesta, el que la gente, una familia puede hacer una casa sin ellos…» y esto ha sido suficiente para erizar los pelos, yo lo llamaría una verdad incómoda. Y es que el problema no es que sea mentira, si no lo que hay de fondo y las consecuencias que podría provocar.

De acuerdo al reporte anual de vivienda 2019 del Infonavit, de las viviendas construidas con crédito hipotecario, sólo el 37.6% usó los servicios de un desarrollador, mientras que el 62.4% fue de autoconstrucción, y eso sólo es la vivienda con crédito que representa a su vez el 20.6% del total de la vivienda construida, el restante 79.4% se hizo con recursos propios, esto debido a que la mayoría de la población no tiene acceso al crédito. Esto significa que de las 16 307 viviendas construidas en 2019, únicamente 1262 (7.73%) fue producto de un desarrollo inmobiliario. Entonces cuando el presidente dice que una familia puede hacer una casa sin un arquitecto, claramente está diciendo la verdad, pero decir, que nos cuesta trabajo aceptarlo es un acto innecesario y te voy a decir por qué.

Mucho se discute desde la academia acerca de la autoconstrucción y la vivienda popular, la meta es involucrar a los arquitectos en los proyectos de barrio para la construcción de vivienda, por una razón importante, no hay interés de los arquitectos en involucrarse en la vivienda social, la causa es que la vivienda social no satisface la vanidad de los arquitectos que quieren lucir sus obras en las avenidas más concurridas, la vivienda social no aparece en catálogos ni se difunde por los medios, pero no solo es eso. Una razón de fondo es que el margen de utilidad de la construcción de vivienda social en México es tan bajo que algunos estudios han optado por aceptar proyectos si el presupuesto está por encima del medio millón de pesos. La manera que han encontrado las vivienderas para entrar en este ambiente, es disminuir los costos para que las utilidades sean aceptables, esa disminución se logra reduciendo al mínimo el tamaño de la vivienda, pagar por un solo proyecto y repetirlo en desarrollos de 1000 o 10 000 casas tipo, con ello, obtienen descuentos por mayoreo y disminuyen el desperdicio. Los arquitectos de la vivienda social que están activos y que no pertenecen a las grandes vivienderas, lo hacemos por pasión, por la satisfacción personal y el reconforte que significa ayudar a alguien más, ya que, apostar por la vivienda social no es negocio.

Quizás el presidente de México haya tenido roces con los arquitectos y los ingenieros que representan a las corporaciones de vivienda, pero generalizar, significa un puntapié para aquellos que trabajan con la gente de abajo sin cobrar un centavo y desincentiva a los nuevos arquitectos a involucrase en este ramo del oficio.

¿Hay algo de malo con la autoconstrucción?

No necesariamente, podemos hablar de la imagen urbana y la inseguridad que se crea, pero voy a argumentar sobre algunos temas técnicos. Cuando se construye un inmueble, sólo los arquitectos están bajo la lupa de la autoridad, esto significa que cuando un ciudadano construye su propia casa con los servicios de un maestro albañil, es muy probable que no estén respetando las normas de seguridad vigentes, ello implica al cálculo estructural, al diseño estructural y a las características mínimas de la vivienda, tal acto pone en riesgo a la vivienda de colapsar en un sismo. También puede ocurrir el caso contrario, que se sobre-estructure el inmueble ante la falta de conocimiento técnico, por aquello que llamamos «el factor miedo», tal situación aumenta el costo de la obra. La alianza entre arquitecto y ciudadano no debe echarse por la borda, muchos fueron albañiles o hijos de albañiles, que decidieron ir más allá del oficio para ofrecer un trabajo de mayor calidad y menor costo. Si algo es claro, es que a largo plazo la autoconstrucción puede llegar a ser mas cara que pagar los servicios de un profesionista.

Por Zith

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